Testigos de una revolución ecológica y funcional del packaging.

Atrás quedó el Baby Boom de los 50´s, cuando el crecimiento de la población provocó un aumento exponencial del consumo y nos empujó en las décadas posteriores a nuevos desarrollos en el envasado que permitieran atender eficientemente la enorme demanda. Fue cuando el mundo empezó a conocer el concepto de envase desechable y las ventajas que este ofrecía, las cuales permitían mejorar no solo la protección y transporte de los productos, sino también la accesibilidad al consumidor. Este contexto trajo consigo un vertiginoso desarrollo en esta industria hasta convertirla en estratégica para la sociedad por las vinculaciones que tiene con ella.

Toda esa evolución entraba en la lógica de entonces, pero ahora esa lógica es otra y también se refleja en nuestra industria. Estamos en una sociedad que vive con prisa; interconectada, ansiosa y extremadamente informada. Los hábitos de consumo cambian con rapidez, son menos predecibles que antes. Ahora las sociedades son culturalmente más diversas, complejas y difíciles de sorprender…

Desde el punto de vista del diseño en el packaging, esa dificultad a la hora de captar el interés del consumidor se traduce en una mayor necesidad de innovar tanto en la imagen visual como en la funcionalidad. En este sentido hemos visto, a lo largo de los años y gracias al desarrollo de nuevos materiales, como el envase ha evolucionado desde la rigidez tradicional hacia conceptos flexibles, permitiendo con ello una gran variedad de formas y características que responden mejor a las necesidades actuales en lo referente al impacto visual, protección del producto, costes de producción, logística o a la reducción de la huella de carbono. Se buscan nuevas formas de atraer, seducir o generar seguridad en el producto y en la marca.

La industria evoluciona en la medida que lo hace la propia sociedad. Desde el punto de vista gráfico, vemos como los diseños precisan de más atractivo y de un respeto absoluto por la identidad de la marca. La tendencia en el diseño apuesta ahora por la sencillez, incorporando imágenes en la que se da mayor importancia al color pero sin estridencias que afecten a la autenticidad del mensaje. Se busca la sutileza a través de la suavidad en el color y en las transiciones. Sutileza no solo en lo visual, también en el tacto del propio envase por medio de acabados o materiales especiales. El minimalismo parece ser una tendencia a futuro en el ámbito del packaging y por supuesto, un desafío adicional para el impresor.

Otro concepto en auge son los materiales biodegradables desarrollados a partir de materias primas naturales. El objetivo principal es la reducción drástica de la generación de residuos y del impacto en el medio ambiente, algo que están asumiendo las grandes marcas como un factor diferencial de sus productos frente a la competencia y al que se añaden otras innovaciones importantes pensadas para conectar mejor con el consumidor; como el concepto de packaging inteligente, los envases adaptados o la personalización.

Sin duda, estamos siendo testigos de una revolución ecológica y funcional en lo referente a la fabricación del envase y embalaje. Llegan nuevas oportunidades y desafíos para los que deberemos estar preparados.

Miguel Ángel Beltrán   ·   mabeltran@lycongraphics.com

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